EL DESASOSIEGO DE PESSOA

 Un libro para ser oído, sí, digo oído, porque no se lee,se escucha, y es más, es como escucharnos a nosotros mismos. Fruto de la existencia muchas veces “incompleta” de la que formamos parte, calles desnudas, que no dicen nada, gentes que vienen y van inmersas en sus propios problemas, en su propio cosmos. Es la desidia del día a día, de la rutina del sistema en el que tarde o temprano nos vemos avocados y nos dirige inconscientemente a un estado  de mecanización sin causa, sin por qué, sin deseo más que de perdernos en nuestros propios pensamientos, pues es donde único tiene cabida la “coherencia” de un vivir del que sencillamente no formamos parte voluntaria.

 Pessoa a mi parecer retrata muy bien estos devaneos contínuos a los que nos abandonamos cada tarde, cada noche, cada jornada…en el íntimo rincón de nuestros pensamientos.

  Para el que no entiende nada, o simplemente quiere dejar de entender lo que considera fútil. Para los melancólicos que sólo en sus largas noches internas, navegan gozosos en los mil y un mares sin respuestas. Para los que debatimos continuamente sobre el tiempo que nos desgasta, el viento que nos conduce a ciegas, el espacio en el que apenas dejamos constancia…En fin, en la bella y triste historia del nacer muriendo, que no por ello desmerece en belleza, fuerza y un inexplicable y enfermizo sentimiento de entrega a la vida cuando la vemos más lejos, y un abatido rechazo continuo cuando entramos en su juego.

 

“Somos muerte. Esto, que consideramos vida, es el sueño de la vida real, la muerte de lo que verdaderamente somos. Los muertos nacen, no mueren.!

No es pesimismo ante la vida, o al menos, o no lo veo así, simplemente son esos dulces momentos de abstracción, de evasión necesaria y reconfortante a la que en muchas ocasiones nos entregamos gustosos. Una cómoda tribuna desde donde compadecernos, criticar el aire, las olas, las montañas que nunca dicen nada, un lugar donde sencillamente vivir sin formar parte, gritar sin ser censurados, o morir en el más bello sueño…

Ya para concluir este pequeño momento compartido de desasosiego, dejarles con mi cita favorita del libro, con la que me siento más en sintonía, menos solo…

“Como todos los grandes enamorados, me gusta la delicia de la pérdida de mí mismo, en la que el gozo de la entrega se sufre completamente. Y así, muchas veces escribo sin querer pensar, en un devaneo exterior, dejando que las palabras me hagan fiestas, niño pequeño en su regazo. Son frases sin sentido, que corren mórbidas, con una fluidez de agua sentida, un olvidarse de riachuelo en el que las olas se mezclan e indefinen, volviéndose siempre otras, sucediéndose a sí mismas. Así las ideas, las imágenes, trémulas de expresión, pesan por mí en cortejos sonoros de sedas esfumadas, dando una claridad lunar de idea oscila, batida y confusa…”

 

 

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