underground

Latir de un mundo que ya no me pertenece, del que anhelo tierra. Dolor, de pasión,  de dicha en desventura, de amargo viento y lúgubre espera.. Es la historia del nacer muriendo, se repite, una y otra vez…

 Carnavales, de carne en desafío, encuentros sin fortuna de amarre. Descontrol de la máquina recalentada en pisos húmedos y resbaladizos, de sanitas carente y anonimato asegurado. Claves del vivir sin razón, escenarios de cerámica enmohecida por el uso bajo, grotesco y desgarrador. Es la historia de una noche, de una abeja en su colmena encasillada, donde es reina y servida, querida y manoseada. Límites en el aroma frenético del vicio impuesto, olimpiante, aplastante, a lo que todo lleno, vacio…es subyugado al instante.

 La poesía del mecerse en la música de los condenados por su dicha, por encontrarse en la sombra, parasitando cementerios de alcobas rotas.

 Una de papel para contar en cenizas esparcidas al azar por el ángel del despropósito. Suele haber encanto en el apogeo, en la cima de los deseos. Mas sin darse cuenta, el in grave cae preso de la dependencia del corto andar, del andar mecido por el sueño, de volar descalzo entre paraísos quemados por el desgate. De aquí, dónde lo real?. Qué de cuánto queda en solo magia barata, cómo ver entre líneas que se difuminan entre nieblas de nicotina..

 Se madura la piel, la espontaneidad del futuro beso. Y el corto diálogo del deseo individual, egoísta y energético.

 De la vida en las profundidades para alzarse con los tiempos diurnos del hipócrita sistema de culto y formación voraz. De la fuente del desarrollo puro del intelecto, que se “ atrofia” en arte no contaminado. Para mancillar el buen nombre de la virtud del consenso, acatada, opresora del libre pensamiento. De la reserva de los bajos mundos del arte a la mundanal urbe del exterminio del deseo.

  

 

  Por hacer crecer la fuente del pensamiento que desentona…es necesario pues este infierno…

Por reunir primitivos y crear nuevas sombras es necesario pues este infierno…

Por ensuciar las mentes mecanizadas y sin verbo propio, es necesario pues este infierno..

Para recordarnos en orígenes, y conocernos en necesidades, es necesario pues este infierno…

 

 

Una máscara tras la que ocultar el dogma. Por la que revelarse y desinhibirse en euforia, pasión y desmedida. Tan cobardes, tan ridículos, tan simples, tan contentos…

 Una máscara que finge, por otra que esconde. Un papel estudiado y apropiado, por otro menos sopesado, menos elegante, menos adecuado, pero mucho, mucho más cómodo..

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